Ha pasado tanto tiempo.... hoy G. (B.) decía que un mes es poco tiempo y pasa rápido, y es verdad.
Así que me ha escrito un mes después, pero yo lo he leído dos semanas más tarde y le he contestado hoy.
Es que hoy regreso de dos semanas de desconexión (casi) total. Así que tengo una pequeña excusa y ahora, a trabajar como me prometí tiempo atrás.
Pasan rápido tres meses, que es un verano y se fue prácticamente sin dejar novedades de importancia, aunque creo que ha sido mejor que otros años. Seguramente mejor.
Un año también pasa rápido, lo he sabido hace tiempo y lo compruebo constantemente, como cada vez que los eventos anuales se suceden ante el televisor, esta vez la carrera de F-1 de Spa-Francorchamps donde Fernando Alonso nos ha vuelto a hacer vibrar.
Y pasan rápido 3 años, los que llevamos en la nueva (ya, no tanto) oficina de mi empresa desde que nos fuimos de Madrid. Parece que fue ayer.
También se fueron deprisa 4 años y medio, los que llevamos en Madrid desde que volvimos de la querida y sufrida Italia. O los casi 8 (!!) años desde que el tren Madrid-Milano echó a andar inconsciente una vez más de las pequeñas historias de sus pasajeros.
Puedo seguir así todo el día y por más que miro atrás todo parece cercano y me asusta, porque casi estoy en los 40 y quedó mucho por hacer. Todavía hay tiempo, lo sé y sé también que no es solución intentar acelerar las cosas más allá de su propia naturaleza.
Solamente pido no olvidar que dentro de otros 20 años quizá hoy me parecerá ayer y tampoco entonces habrá vuelta atrás.
A mi mismo me digo que de todos modos, no somos tan pesimistas ni nostálgicos, que reímos mucho y nos fascina vivir aunque no viajemos al otro extremo del mundo o nuestra existencia sea poco espectacular. Yo me emociono a veces, como cuando B. ríe o sonríe o dibuja esa expresión en su rostro que sólo ella tiene. Y cuando me emociono me siento vivo y feliz y no me hace falta más. Bueno, sí, que lo siga haciendo y cada vez más.
Que te quiero.

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