LA MENTIRA
He dicho muchas a lo largo de mi vida. Y creo que como todo el mundo, no creo que apenas nadie se salve.
Unas más piadosas, otras más graves. Por pereza, para evitar problemas peores, o por personales consideraciones de justicia que la mentira no sabría justificar (o esto es una mentira piadosa).
Pues leo hoy en el periódico que el cerebro de los mentirosos compulsivos tiene unas diferencias estructurales que explicarían ese comportamiento.
Por lo tanto no miente sino el que biológicamente está obligado a ello. Luego no es culpable, es solamente una deficiencia física.
Quizá dentro de poco todos los comportamientos se expliquen por deficiencias o eficiencias físicas, por mecanismos biológicos, cuando el último rincón del cerebro sea ya conocido, cuando no exista más la intimidad de nuestros sentimientos.
Cuando un chip implantado en nuestro "bulbo raquítico" envíe por wifi nuestros pensamientos a la red de redes y nos devuelva mini-descargas eléctricas que inconscientemente nos devuelvan la opinión a su estado correcto, si es que nos desviamos.
Sí, de ese mismo, del "pensamiento único". Y el Gran Hermano dejará de ser un mal programa de TV.
Y zetapés buenos aparecerán como dirigentes del mundo aunque precisamente ellos serán los brazos ejecutores.
Esto es terror y ciencia ficción, todo junto!

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