SUSTOS GATUNOS
Ayer Stinnicchio nos ha dado otro susto. Ya van unos cuantos. Así que hoy voy a repasarlos, iba a seguir contando su biografía... pues ahora cambio un poco el guión.
Cuando nació salió rebotando, por el susto de Gaia... ya lo conté. Después fue feliz. Era fuertote, y sano. Comía lo suyo, yogur, crocantis... y ya. No era como los otros, que a uno le gustaba la carne, al otro las verduras (ay, Ciccio!), al otro... Stinnicchio siempre tuvo (y siempre se comentaba) unos hábitos de lo más austeros y sanotes.
Y así ha sido siempre.
Pero a veces nos da sustos. Desde que volvimos a España, entonces tenía él 11 meses. Ya era mayor.
A las dos semanas de regresar a Torre, un día Sti no volvía a casa. Llovía y era raro que no estuviera: salimos a buscarlo. Por fortuna. Llamándole, nos contestó con un maullidito casi imperceptible: estaba en la calle paralela a la nuestra, dentro del motor de un coche, asustado y mojado. Yo creo que se había equivocado de calle y claro, no encontraba su casa. Fue el día que volviendo (yo le traía en brazos) nos encontramos con Nash y del susto casi me destroza cuando salió pitando, visto que el perro ladraba y se acercaba a toda velocidad. Pero es otra historia.
En el invierno - primavera de 2004, volvía el gato de no se sabe dónde, ni cómo. Pero el caso que lo agarraron Bogart y el otro perro que tenían los hijos de Gabi. No eran malos perros (Bogart era simplemente maravilloso) así que no puedo imaginar qué ocurrió. El caso es que Beatriz oyó algo y se asomó: los dos canes jugueteando con Sti, que inmóvil, sólo acertaba a quejarse, un poquito sólo. No se defendía. Estaba simplemente bloqueado, aterrado, yo qué sé.
Beatriz saltó, corrió, no sé, accedió milagrosamente y rescató al gato, que de hecho le hirió en una mano. Tenía mordiscos por todas partes y una hipotermia bestial, de 39 a 32 grados. Frío, fiebre... toda la noche en el veterinario y poquito a poco se fue recuperando.
Ayer. Perseguía al Negrito, ya sabemos cómo son los gatos con las jerarquías: te puedo, luego te persigo. En fin, sin entrar en detalles, no tenemos la certeza, pero se hizo un corte en una pata. Bien profundo... está cojito del todo.
Pero se recuperará. Ahora pienso lo absurdo de escribir sobre estas cosas, pero es por un motivo: ayuda a quitarlo de la mente una vez escrito. Aunque no sé por qué, pero así es.
Besos, mundo.

