lunes, enero 09, 2006

2005 - 2006

Quisiera reflejar en este diario? los acontecimientos vividos en el nuevo tránsito de año. Hay de todo, sucesivamente cambiando de signo, cambiando de color. Así que cuando iba a escribir en positivo por los sucesos del día anterior mi alma lloraba los del presente. Bueno, tampoco fue para tanto, ni lo blanco ni lo negro.

Pero hoy estoy sereno. Tranquilo, después de los escasos días de descanso? que no obstante me han permitido pensar. Que nada es terrible. Que hay tiempo para cambiar las cosas que no nos gustan. También hay tiempo para aprender a hacerlo. Y para discernir qué es lo que importa cambiar. Sabiduría, criterio, paciencia. Qué bonito todo. A pesar de la aparente utopía yo creo que los ideales deben darle forma a los objetivos de la Vida, si no, para qué estar, para qué vivir.

En fin. Añado el Optimismo a las cualidades anteriores. Hoy dos viejos amigos contactaron de nuevo conmigo: un buen comienzo de año. Cambios trascendentes se adivinan cada vez más cercanos: buena cosa es.

Que pasó en las últimas semanas? Comer, beber, comprar, visitar, recibir visitas, comer, beber, comprar...y al final sólo quedan los kilos de más y la mala conciencia por lo que no se hizo y por lo que sí se hizo. Lo mismo de todos los años. Pero todo es corregible, amigo!

De 2005 quedó bien poca cosa, la verdad. Dejé de fumar. La mejor noticia del año a nivel personal, claro. Y después, incluso regresé a mis carreras de siempre, sólo que en vez de aligerarme, esta vez he subido, imparable, a las tres cifras. Con B. no avanzamos nada, la verdad. No vino tampoco la cigüeña a visitarnos, no crecimos tampoco juntos.

En el entorno, pocas novedades, quizá con J. todo va mejor. Perdimos a nuestro querido C., la desgracia del año, la mayor. La irreparable.

En el mundo, otras muchas desgracias quedan ocultas por el marketing detrás de logros científicos o sociales que son pocos porque este planeta se nos va de las manos. El populacho, la masa, supeditada a los designios de unos pocos poderosos, grandes hermanos sin corazón. Aquí no hay esperanzas, somos una triste cifra, un engranaje de la máquina, un contribuyente, un voto.

Así que espero de 2006 el necesario aceite que me permita funcionar correctamente, que no me sustituyan, ser parte de los éxitos y de los fracasos, de sentirme útil, de crecer, de producir vida, de no eliminarla, de ser feliz y transmitirlo, de ... tantas cosas, que alguna tiene que salir bien.

Hasta siempre, aquí seguimos.