LA NECESARIA GUARNICIÓN
No, no voy a hablar de gastronomía. Aunque no te extrañe, uno de estos días empezaré a hacerlo, porque realmente disfruto cocinando y lo confieso, no soporto que haya más gente en la cocina mientras lo hago. Esto es probablemente un síntoma de inseguridad.
Tampoco he recabado muchos éxitos como chef. A veces sorprendo un poco a B., pero no lo suficiente como para enamorarla por el estómago, como suele decirse. A veces quedé bien, a veces todo lo contrario. Como cualquiera. Pero eso sí, a veces me lo pide el cuerpo y la imaginación me lleva. A veces he recibido parabienes y felicitaciones en la mesa y es una satisfacción inenarrable ver como se trasiega vino entre bocado y bocado de viandas preparadas por mí.
En fin. No iba a hablar de esto pero sobre la marcha veo que se me acaba el tiempo que me autoasigno para obligarme a descargar sentimientos en este blog. De hecho perdí la idea que motivaba el título.
Tengo que irme. Ciao.

<< Home