lunes, noviembre 14, 2005

VAIVENES

Desde aquel día sentí que nada volvería a ser lo mismo. Una tormenta de sentimientos agitaba mi existencia cada segundo, haciéndola cada vez más profunda, más impenetrable. Desde mi pequeño espacio vital observaba aquéllo con la curiosidad y la impaciencia de un niño pequeño. Regresaba a veces a mis viejos errores de siempre y a veces creía contemplar ráfagas de luces al final del túnel. Éste se me antojaba ya largo y plomizo como un día de otoño, como hoy...

Seguimos en una situación similar, aprendiendo a convivir en esa nubosidad que es la densa y comprometedora niebla y es también el altanero cirro que nos observa desde los confines de la troposfera. O lo que sea.

Mientras tanto creo que la solución final se acerca. La verdad, creo que la situación anterior no podía continuar por mucho tiempo. Estoy tenso ante lo que puede venir, también esperanzado porque, sinceramente, creo que cualquier cosa que cambie será en todo caso a mejor.

Sólo queda desear intensamente.

Sé feliz.