¿UNA VIDA POR DELANTE?
Hoy toca depre. Está tocando, porque no es de hoy. Hace sólo una semana la ensoñación me dominaba, en un mundo repleto de sol, de colores, de música, de optimismo irrefrenable. Sólo tres días después caí al más profundo de los abismos vividos. Me pregunto realmente cómo puede soportarse este ritmo de ascensor velocísimo: no puede ser bueno.
Ando cerca de los cuarenta, lo confieso, no me adapto a lo que esto quiere decir. Soy consciente del largo trecho por recorrer, todos los proyectos importantes están aún pendientes. Aún por definir. Y sin embargo, esta inquietante sensación de final me lleva a la prisa, a perder la calma, a perder mucho más que la calma. A perder los estribos de esta vida azarosa.
Y finalmente destruir lo poco que permanecía en pie. Perdonen que no entre en detalles, no se puede. Las consecuencias fueron atroces, el final puede ser bueno cuando el regusto, el recuerdo, es positivo. Pero no se puede terminar de cualquier manera. Merecemos al menos una mirada y un calor que después nos ayude y reconforte. Alguno llamaría a esto una demostración de respeto, amistad y civismo. Pero quizá no dispongamos de este bagaje.
El caso. A día de hoy la cuenta está a cero, cuesta mucho ingresar en ella y muy poco vaciarla: apenas un par de frases dilapidan el crédito de un millón que hubo antes.
Así que nada queda. Todo pasó y dejó un rastro de desesperación porque al fin y al cabo, nada queda pero aún está. Este sinsentido nos conduce a los cuarenta: regreso a la edad. Los cuarenta, como las cuarenta, determinan el rumbo de esta partida vital. No garantiza la victoria final pero la facilita mucho.
Y en esta partida infernal el oponente las cantó primero y nos dejó compuestos y solos como el día antes del primer día, como tantas veces que no supimos estar, como nuestros viajes interiores a la nada, como cada una de nuestras egoístas decisiones.
Siento que esta vida no tiene soporte, no tiene núcleo, no tiene corazón. Tengo culpa en ello pero no toda. Quiero pedir perdón y perdonar y pensar que aún hay tiempo de recuperar el tiempo. Quiero entregarme y recibir la sincera entrega de mi persona amada, quiero decirle que mi memoria es cariñosa, que mi... que en mi interior se almacena tanto cariño sujeto por cadenas... que la llave la tienes tú.

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